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Reglas para ser un buen automovilista

26-01-2017 | Ahorre esfuerzos multiplicando la seguridad

Al igual que ocurre con el manejo de cualquier otra máquina, para operar un vehículo de manera eficaz y ante todo segura, es preciso optimizar tanto el uso de esa máquina llamada automóvil, como el esfuerzo físico y mental de quién la maneja.

De acuerdo a lo anterior, para poder ser un buen conductor, en todo el extenso sentido de la palabra, se requiere cumplir a pie de la letra las siguientes reglas:

* Mantener el vehículo en buen estado.

* Conocer las características del vehículo para aprovechar sus condiciones mecánicas y economizar combustible.

* Concentrase por completo en la conducción, sin pensar, ni hacer nada distinto a guiar el auto.

* Adoptar una posición de conducción que le permita realizar movimientos rápidos, seguros y precisos con el mínimo esfuerzo posible.

* Conocer y cumplir al dedillo las normas de tránsito.

* Llevar el cinturón puesto y hacer que los pasajeros lo usen.

* Mirar lo más lejos posible para detectar a tiempo los obstáculos (buses detenidos, huecos, peatones, semáforos, ciclistas, etc.) y poder ‘leer’ el tráfico con suficiente antelación.

* Ajustar los espejos para cubrir la mayor área posible sin dejar puntos ciegos.

* Tratar a los peatones como los ‘reyes’ de la vía que son.

* No llevar en el asiento delantero niños con talla inferior a los 1.30 de altura, sin importar su edad.

* Ser cortes al volante.

* No pitar

* No arrojar basura a la calle.

* Estar atento en los semáforos teniendo el coche listo para arrancar sin pérdida de tiempo.

* Usar los carriles de acuerdo al mandato de Ley. Recuerde que el carril izquierdo sólo debe ser usado para realizar sobrepasos.

* Marchar a buena velocidad, sin exceder los límites permitidos y sin comprometer la seguridad.

* Ceder la vía a otros automovilistas.

* Usar vías alternas para evitar trancones y ganar tiempo.

* Usar las direccionales con anticipación (30 metros o más antes de doblar) para anunciar las intenciones de virar.

* Evitar a toda costa ese mal llamado ‘rabia al volante’ que no hace otra cosa que generar accidentes y estrés perfectamente evitables.

* Usar el sentido común que en la conducción se llama ‘inteligencia vial’. 

 Como se puede apreciar, estas sencillas reglas son fáciles de cumplir para cualquier conductor y por esta razón no existe excusa alguna para no acatarlas y colaborar así con la movilidad y amabilidad del tráfico que se traducen en una buena calidad de vida para todos.

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